para pensar

Decalogo de los medios y politicos occidentales para informar sobre Medio Oriente

Los medios de comunicación y políticos occidentales siguen a rajatabla un decálogo muy antiguo a la hora de hablar de Israel. Por si alguien no se lo conoce a estas alturas:

Decálogo de los medios y políticos occidentales para informar sobre Medio Oriente:

Regla No. 1: En Medio Oriente, siempre son los árabes quienes atacan primero y siempre es Israel el que se defiende. A esto último se le denomina “contraataque”

Regla No. 2: A los árabes - se trate de palestinos, libaneses o sirios - no les está permitido matar a israelíes. A esto se le denomina “terrorismo”

Regla No. 3: Israel tiene todo el derecho de matar a civiles árabes. A esto se lo denomina “auto-defensa” o, incluso, “daño colateral”. Cuando a Israel se le va la mano y asesina a demasiados civiles árabes entonces el mundo occidental le pide respetuosamente que se “autocontrole”. A esto se lo denomina “reacción de la comunidad internacional”.

Regla No. 4: Los palestinos y los libaneses no tienen derecho a capturar ningún soldado israelí. Ni siquiera una cantidad limitada. Ni siquiera a uno o dos. A esto se le llama “secuestro” (como si tales soldados israelitas fueran inocentes y desarmados jóvenes idealistas);

Regla No. 5: Israel tiene el derecho de capturar todos los palestinos que se le de la gana (a la fecha, unos 10.000 palestinos languidecen en prisiones israelíes, entre ellos, 300 menores. Adicionalmente, unos 1.000 libaneses también están capturados, en todos los casos sin juicio). No existen límites. No existe necesidad de aportar pruebas de culpabilidad o de juicio. Todo lo que hay que hacer es aplicar la palabra mágica: “Terrorista”. Idéntica política aplica Estados Unidos - Nación cautiva de Israel - en sus prisiones de Abu Ghraib, Guantánamo y en el GULAG Global montado por la CIA.

Regla No. 6: Siempre que se mencione a “Hezbolah”, no olvidarse de agregar la frase “que cuenta con el apoyo de Siria e Irán”

Regla No. 7: Siempre que se mencione a “Israel”, jamás se atreva a agregar la frase “apoyada por Estados Unidos, el Reino Unido y otras naciones europeas”. Si lo hace, se corre el riesgo de que la opinión pública mundial empiece a comprender que se trata de una lucha terriblemente desigual.

Regla No. 8: Cuando de Israel se trata, jamás mencionar las palabras “territorios palestinos ocupados”, “resoluciones de la ONU incumplidas”, o “vulneración de la Convención de Ginebra”. Esto podría generar angustia entre los televidentes de CNN, Fox Televisión y demás canales de noticias.

Regla No. 9: Por razones de inmigración, educación y oportunidad, los funcionarios israelíes suelen hablar mejor el idioma inglés que sus pares en los países árabes. Por eso, se les brinda tanta cámara y micrófono a los funcionarios de Israel y a sus voceros en todo el mundo - Argentina incluida -quienes así aprovechan para repetir una y otra, y otra, y otra vez, ad nauseam, las reglas 1 a 8 arriba descritas, como para que todo el mundo las entienda… A esto se le denomina “periodismo equitativo”.

Regla No. 10: Si usted no está de acuerdo con estas reglas, o si usted ve con mayor simpatía la Causa árabe que la israelí, entonces indudablemente usted es un peligroso “antisemita.” Según el caso, hasta pueda que tenga que pedir disculpas públicas por osar expresar su opinión honesta sobre estos temas. ¿Vio qué buena que es la “democracia”?

Comentario en Menéame via bip

Llega esta hora del Domingo y comenzamos a pensar en todo lo que nos espera en la semana que va a comenzar. Parece que los problemas y obligaciones no tienen fin…

Miren éste video y sientan cómo todo se hace minúsculo ante la inmensidad de lo desconocido…

Esoterismos, paraciencias y asociaciones secretas.


Ayer entró en vigor en España una nueva ley (la “Ley Audiovisual”) que prohibe a las cadenas emitir durante el día programas de tv “con contenido relacionado con el esoterismo y las paraciencias”. La norma aduce que ese tipo de programas podrían ser dañinos para la infancia. Esoterismo. Paraciencias. Tiene gracia que el legislador se preocupe de tal manera del presunto impacto de lo esotérico y lo “paracientífico” en las mentes infantiles, a través de la televisión, y no tome medidas frente a la avalancha de sandeces, violencia, falsedades y escándalos que constituye una buena parte de la televisión que se emite en abierto.Por otra parte, se plantea el problema de definir qué cosa es esotérica y paracientífica y qué cosa no lo es. Es un terreno muy escurridizo y quizá más propio de las discusiones escolásticas de los inquisidores del XVIII que del Boletín Oficial del Estado. Las autoridades se verán obligadas a dirimir multitud de disputas dificilísimas, y a entrar en ámbitos más que discutibles. Una hipótesis científica audaz puede ser susceptible de ser considerada “paracientífica”, por lo menos justo hasta que se valide experimentalmente.Y de hecho así ha venido siendo en la Historia de la Ciencia. Un planteamiento filosófico innovador, también puede considerarse como esotérico en muchos sentidos. Y, una vez más, así ha sido en la Historia del Pensamiento. ¿Hay que prohibir los horóscopos en la televisión? Seguramente sí, a la luz de la nueva ley. ¿Es posible emitir a la luz del día un programa en televisión que hable de las ideas más o menos esotéricas que están detrás de las películas de Matrix o un documental que explique las claves del sufismo o del fengshui? Pues, sorprendentemente, ambas cosas podrían ser ilegales con la nueva norma. Y esto del fengshui es sumamente irónico, porque una de las formaciones políticas que han promovido esta regulación, tiene entre sus filas a un alto cargo autonómico que invirtió una gran cantidad de dinero en ajustar el mobiliario del edificio de su departamento a los principios orientales del fengshui, con enorme escándalo de los medios informativos y la oposición, que no entendían por qué los “Mossos de Escuadra” necesitaban ese plus de energía del “chi”.Hay también voces que se están levantando para exigir que se ponga en cuestión las retransmisiones de la Misa en diferentes televisiones. Sostienen que desde muchos puntos de vista, la Misa es esoterismo. Y seguramente tienen razón.Esto me recuerda mucho a aquella ley del gobierno portugués de Salazar en contra la masonería. Al igual que otros regímenes fascistas, el de Salazar quería reprimir a los masones a toda costa, y para ello promulgó una ley que prohibía toda “asociación secreta” y castigaba hasta con pena de muerte a los que violasen la norma. A Pessoa, que no era masón pero simpatizaba con ellos, le pareció esta norma un disparate mayúsculo. Y escribió un memorial dirigido al Presidente del Consejo de Ministros en el que entre otras cosas le indicaba que la primera Asociación Secreta que se le había venido a la mente era precisamente, y conforme a los criterios de la nueva ley….¡el Consejo de Ministros!Ah, la actividad legislativa parece algo demasiado serio como para dejarla en manos de los políticos. Habría que hacer algo. joludi


A veces no hace falta agregar ni una coma.

Esoterismos, paraciencias y asociaciones secretas.

Ayer entró en vigor en España una nueva ley (la “Ley Audiovisual”) que prohibe a las cadenas emitir durante el día programas de tv “con contenido relacionado con el esoterismo y las paraciencias”. La norma aduce que ese tipo de programas podrían ser dañinos para la infancia.
Esoterismo. Paraciencias. Tiene gracia que el legislador se preocupe de tal manera del presunto impacto de lo esotérico y lo “paracientífico” en las mentes infantiles, a través de la televisión, y no tome medidas frente a la avalancha de sandeces, violencia, falsedades y escándalos que constituye una buena parte de la televisión que se emite en abierto.
Por otra parte, se plantea el problema de definir qué cosa es esotérica y paracientífica y qué cosa no lo es. Es un terreno muy escurridizo y quizá más propio de las discusiones escolásticas de los inquisidores del XVIII que del Boletín Oficial del Estado. Las autoridades se verán obligadas a dirimir multitud de disputas dificilísimas, y a entrar en ámbitos más que discutibles. Una hipótesis científica audaz puede ser susceptible de ser considerada “paracientífica”, por lo menos justo hasta que se valide experimentalmente.Y de hecho así ha venido siendo en la Historia de la Ciencia. Un planteamiento filosófico innovador, también puede considerarse como esotérico en muchos sentidos. Y, una vez más, así ha sido en la Historia del Pensamiento.
¿Hay que prohibir los horóscopos en la televisión? Seguramente sí, a la luz de la nueva ley. ¿Es posible emitir a la luz del día un programa en televisión que hable de las ideas más o menos esotéricas que están detrás de las películas de Matrix o un documental que explique las claves del sufismo o del fengshui?
Pues, sorprendentemente, ambas cosas podrían ser ilegales con la nueva norma.
Y esto del fengshui es sumamente irónico, porque una de las formaciones políticas que han promovido esta regulación, tiene entre sus filas a un alto cargo autonómico que invirtió una gran cantidad de dinero en ajustar el mobiliario del edificio de su departamento a los principios orientales del fengshui, con enorme escándalo de los medios informativos y la oposición, que no entendían por qué los “Mossos de Escuadra” necesitaban ese plus de energía del “chi”.
Hay también voces que se están levantando para exigir que se ponga en cuestión las retransmisiones de la Misa en diferentes televisiones. Sostienen que desde muchos puntos de vista, la Misa es esoterismo. Y seguramente tienen razón.
Esto me recuerda mucho a aquella ley del gobierno portugués de Salazar en contra la masonería. Al igual que otros regímenes fascistas, el de Salazar quería reprimir a los masones a toda costa, y para ello promulgó una ley que prohibía toda “asociación secreta” y castigaba hasta con pena de muerte a los que violasen la norma. A Pessoa, que no era masón pero simpatizaba con ellos, le pareció esta norma un disparate mayúsculo. Y escribió un memorial dirigido al Presidente del Consejo de Ministros en el que entre otras cosas le indicaba que la primera Asociación Secreta que se le había venido a la mente era precisamente, y conforme a los criterios de la nueva ley….¡el Consejo de Ministros!
Ah, la actividad legislativa parece algo demasiado serio como para dejarla en manos de los políticos. Habría que hacer algo. joludi

A veces no hace falta agregar ni una coma.

‘Qué país! ¡Qué país! ¡No me explico por qué nos despelotamos tanto…si éramos multimillonarios!’ Ud. iba y tiraba un granito de maíz y ¡paf !, le crecían diez hectáreas…. Sembraba una semillita de trigo y ¡ñácate!, una cosecha que había que tirar la mitad al río porque no teníamos dónde meterla… Compraba una vaquita, la dejaba sola en el medio del campo y al año se le formaba un haren de vacas… Créame, lo malo de esta fertilidad es que una vez, hace años, un hijo de puta sembró un almácigo de boludos y la plaga no la pudimos parar ni con DDT. Aunque la verdad es que no me acuerdo si fue un hijo de puta que sembró un almácigo de boludos, o un boludo que sembró un almácigo de hijos de puta.’

Tato Bores

Cierto budismo, para el que toda realidad es apariencia y la apariencia es la realidad última, diría que no eres nunca otra cosa que avatar.
Sobre el infinito.

Es bien sabido que Cantor, el gran matemático, demostró que tenía mucho sentido pensar no en una única idea de infinito, sino en una multiplicidad de ellos. Cantor formalizó con este enfoque una intuición genial que ya había tenido el filósofo medieval español Pedro Hispano, así como los filósofos y lógicos escolásticos (que hablaban de infinito categoremático como contrapuesto a infinito sincategoremático) y, por supuesto, Giordano Bruno, premiado con una bonita hoguera por sus lúcidas y libres reflexiones al respecto del infinito y otros mundos.
Cantor, ciertamente, probó que tras cada infinito, se puede esconder un infinito superior. Es maravilloso el juego mental que Cantor concibió al respecto, pensando en un diccionario de infinitas palabras que nos permitiría crear una palabra más por el sencillo expediente de imaginar una palabra cuya primera letra no fuera la primera letra de la primera palabra, cuya segunda letra no fuera la segunda letra de la segunda palabra, y así sucesivamente…Esta diabólica palabra imaginaria, creada por diagonalización (imagínate todas las palabras en una infinita lista y supón que trazas una diagonal infinita para crear esa nueva palabra imaginaria) no podría estar incluida en el diccionario infinito ya que no podría ser la primera palabra de ese diccionario porque su primera letra era distinta, ni la segunda, pues su segunda letra era distinta, ni la tercera…y así sucesivamente.
Se crea o no, los análisis de Cantor en torno al fascinante problema del infinito, atrajeron la inmediata atención del Vaticano, pese a que estamos hablando ya del final del siglo XIX.  Después de todo, la curia  y el Santo Oficio siempre han sentido la convicción de que el infinito es para siempre monopolio de Roma…¿o no?
Y como resulta que Cantor era un auténtico meapilas, dicho sea con todo respeto, pues se produjo un fascinante encuentro entre el matemático genial y el Cardenal Franzini, para aclarar todo este jaleo del infinito/s y dejar claro en todo caso que no hay otro Infinito que Dios, loado sea su nombre.
El resultado del encuentro entre Cantor y Monseñor fue que la Iglesia aceptó la nueva teoría cantoriana de los infinitos múltiples, pero con una condición. Franzini pidió a Cantor que se refiriese a los nuevos infinitos concebidos mediante diagonalización con el nombre de transfinitos, preservando así la infinitud del infinito, al objeto de no crear paradojas lógicas que afectasen a la infinitud divina.
Se bien que todo esto puede parecer imaginario. Pero es rigurosamente cierto. Se crea o no, el concepto matemático de transfinito, que apasiona desde hace siglos a los matemáticos, se expresa mediante un término acuñado nada menos que en el Vaticano y por un cardenal. Y lo que es aún más divertido, en una suprema ironía del destino, los infinitos sucesivos concebidos por Cantor y aprobados por Monseñor Franzine, se han acabado llamando, entre los matemáticos,  “números cardinales”, a partir de la palabra latina “cardinal”, que viene a significar algo así como “eje” o “perno”.
Todo este asunto de los infinitos es divertido, apasionante y…enloquecedor. De hecho, el bueno de Cantor, acabó completamente chiflado. Entre aquellas conversaciones matemático-canónicas con el Cardenal y sus incansables e abracadabrantes indagaciones sobre la Hipótesis del Contínuo (¿hay infinitos entre los diversos infinitos? ¿son a su vez estos infinitos infinitos?), Cantor terminó, como es natural, en un hospital psiquiátrico y escribiendo sesudamente en torno a la paternidad de Jesucristo por parte de San José de Arimatea y la autoría de las obras de Shakespeare por parte de Bacon.
joludi
Me quedé pensando en todo ésto, y sí, definitivamente es para volverse loco.

Sobre el infinito.

Es bien sabido que Cantor, el gran matemático, demostró que tenía mucho sentido pensar no en una única idea de infinito, sino en una multiplicidad de ellos. Cantor formalizó con este enfoque una intuición genial que ya había tenido el filósofo medieval español Pedro Hispano, así como los filósofos y lógicos escolásticos (que hablaban de infinito categoremático como contrapuesto a infinito sincategoremático) y, por supuesto, Giordano Bruno, premiado con una bonita hoguera por sus lúcidas y libres reflexiones al respecto del infinito y otros mundos.

Cantor, ciertamente, probó que tras cada infinito, se puede esconder un infinito superior. Es maravilloso el juego mental que Cantor concibió al respecto, pensando en un diccionario de infinitas palabras que nos permitiría crear una palabra más por el sencillo expediente de imaginar una palabra cuya primera letra no fuera la primera letra de la primera palabra, cuya segunda letra no fuera la segunda letra de la segunda palabra, y así sucesivamente…Esta diabólica palabra imaginaria, creada por diagonalización (imagínate todas las palabras en una infinita lista y supón que trazas una diagonal infinita para crear esa nueva palabra imaginaria) no podría estar incluida en el diccionario infinito ya que no podría ser la primera palabra de ese diccionario porque su primera letra era distinta, ni la segunda, pues su segunda letra era distinta, ni la tercera…y así sucesivamente.

Se crea o no, los análisis de Cantor en torno al fascinante problema del infinito, atrajeron la inmediata atención del Vaticano, pese a que estamos hablando ya del final del siglo XIX.  Después de todo, la curia  y el Santo Oficio siempre han sentido la convicción de que el infinito es para siempre monopolio de Roma…¿o no?

Y como resulta que Cantor era un auténtico meapilas, dicho sea con todo respeto, pues se produjo un fascinante encuentro entre el matemático genial y el Cardenal Franzini, para aclarar todo este jaleo del infinito/s y dejar claro en todo caso que no hay otro Infinito que Dios, loado sea su nombre.

El resultado del encuentro entre Cantor y Monseñor fue que la Iglesia aceptó la nueva teoría cantoriana de los infinitos múltiples, pero con una condición. Franzini pidió a Cantor que se refiriese a los nuevos infinitos concebidos mediante diagonalización con el nombre de transfinitos, preservando así la infinitud del infinito, al objeto de no crear paradojas lógicas que afectasen a la infinitud divina.

Se bien que todo esto puede parecer imaginario. Pero es rigurosamente cierto. Se crea o no, el concepto matemático de transfinito, que apasiona desde hace siglos a los matemáticos, se expresa mediante un término acuñado nada menos que en el Vaticano y por un cardenal. Y lo que es aún más divertido, en una suprema ironía del destino, los infinitos sucesivos concebidos por Cantor y aprobados por Monseñor Franzine, se han acabado llamando, entre los matemáticos,  “números cardinales”, a partir de la palabra latina “cardinal”, que viene a significar algo así como “eje” o “perno”.

Todo este asunto de los infinitos es divertido, apasionante y…enloquecedor. De hecho, el bueno de Cantor, acabó completamente chiflado. Entre aquellas conversaciones matemático-canónicas con el Cardenal y sus incansables e abracadabrantes indagaciones sobre la Hipótesis del Contínuo (¿hay infinitos entre los diversos infinitos? ¿son a su vez estos infinitos infinitos?), Cantor terminó, como es natural, en un hospital psiquiátrico y escribiendo sesudamente en torno a la paternidad de Jesucristo por parte de San José de Arimatea y la autoría de las obras de Shakespeare por parte de Bacon.

joludi

Me quedé pensando en todo ésto, y sí, definitivamente es para volverse loco.

El matrimonio es sagrado

(o eso nos gusta decir)

(source)

Un mate y un amor…

de Lalo Mir (´Lalo Bla Bla´, Radio Mitre AM790, 14.11.05)

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed.
Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es ´hola´ y la segunda ´¿unos mates?´.
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres.
Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar.
En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide.. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme
cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo.
Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ´¿Dulce o amargo?´. El otro responde: ´Como tomes vos´.
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba.
La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular.
Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí.
El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma..
O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno.
Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores…
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena.
La charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma
y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!´.
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ´¿está caliente, no?´.
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir ´gracias´, al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.

Vía elrincondeanahi
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