Me gustan mucho los caballos, son seres fascinantes. “Tener” un caballo… en todo caso adoptaría uno para cuidarlo si hiciera falta y si tuviera los medios para que pueda vivir bien.
El color rosado es el que más odio de todos los colores, y un caballo teñido de rosado por capricho, menos que menos.



oy no publiqué nada porque estuve toda la tarde aquí. Que me disculpen, pero no creo que las playas de Mar del Plata sean competencia…