¡No te tengo Miedo!

Porque el miedo no hace más que paralizarnos, he aquí un lugar donde dejarlo de lado...

Podés averiguar un poco más acerca de mi, dejarme tu pregunta, o empezar a explorar lo que hay por estos lados:
Últimos Comentarios
Recent Tweets @nttm
Me gusta...
Posts tagged "microrrelatos"

Perplejo, el ventrílocuo escuchó a sus muñecos negar su existencia. Pronto le desaparecieron y siguieron blasfemando por sí mismos.

Ikal Bamoa en Ficcionario

Cuando Noé vio el cuerno que sobresalía de la espesa crin en la frente, no dudó ni un instante sobre la identidad del animal que pedía humildemente ser aceptado en el Arca ente la inminencia del Diluvio.

Jamás había visto a un unicornio, pero los libros antiguos lo describían como un animal más bien pequeño, semejante a una cabra y de carácter huidizo; con un un largo cuerno rematado en una afilada punta, perecido a ciertas especies de caracol no muy abundantes en estos días.

PhotonQ-Narval Monodon monocerosImage by PhOtOnQuAnTiQuE via Flickr

Cuenta la tradición que, finalizado el DIluvio y agotados los pájaros por el ir y venir a través de la tormenta y de la noche, Noé envió al unicornio a comprobar si había bajado el nivel de las aguas. El unicornio se arrojó a la oscuridad y al tocar el líquido comenzó a hundirse. Ante la cercanía de la muerte rogó a un dios por su vida. Este lo transformó en un narval, dejándolo conservar sólo el cuerno como memoria de un pasado que desaparecía en el océano del tiempo.

En las noches claras, cuando el viento romple el crepúsculo del auga en ondas oscuras, añora galopar bajo el vientre de una doncella desnuda con la luna como pecera de fondo.

A veces atraviesa a algunos bañistas con su afilado cuerno buscando a Noé desde tiempos remotos.

Amor I

A ella le gusta el amor. A mí no. A mí me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y otro equivocado. Somos felices.

Amor II

Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor. Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.

vía inesol


Este cuento lo recuerdo con mucho cariño como una pintura de mi infancia/adolescencia. No recuerdo dónde lo leí en ese entonces, ni recuerdo su autor, pero es algo lindo para compartir. Un poco cursi, quizás… (Gracias @gbthedoctor por recordármelo y rescatarlo de los confines de la red).

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en el ni marcas ni rasguños.

Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto, al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún,y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto un anciano se acercó y dijo: “¿Porqué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío?”

Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos,donde faltaban trozos profundos.

La mirada de la gente se sobrecogió, ¿como puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron … El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír. “Debes estar bromeando,” dijo.

“Compara tu corazón con el mío… El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor.”

“Es cierto,” dijo el anciano, “tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo…
Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido. “Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón.”

“¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?”

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

¡Desde aquí puedo ver lo hermoso que es tu corazón!


Condicional.

Lo que nos mata la felicidad es la sintaxis condicional. Si tuviésemos más dinero. Si viviésemos en tal sitio. Si nuestra vida fuese de ese modo…Si, si, si…Deberíamos proscribir el sí. Se puede ser feliz en cualquier sitio. Incluso en una cárcel tal vez, simplemente leyendo o escuchando un poema. La felicidad es negarse a decir “si…”  |  joludi

Y si… nos damos una oportunidad de ser felices?? :D

Condicional.

Lo que nos mata la felicidad es la sintaxis condicional. Si tuviésemos más dinero. Si viviésemos en tal sitio. Si nuestra vida fuese de ese modo…Si, si, si…Deberíamos proscribir el sí. Se puede ser feliz en cualquier sitio. Incluso en una cárcel tal vez, simplemente leyendo o escuchando un poema. La felicidad es negarse a decir “si…”  |  joludi

Y si… nos damos una oportunidad de ser felices?? :D

Estoy en el merendero. Espero al mariscal que no vendrá, porque está muerto: mi tío Carlos Javier (mi TIto, como le decía cuando aún no existía una Yogoslavia en mi pequeño mapa). No era medio hermano de mi madre. No tocaba la guitarra ni el “tres”, ni era odontólogo, ni tenía tantos y tantos amigos, ni fue dueño, sucesivamente, de muchos automóviles. No, no murió de cirrosis hepática, ¡quién ha dicho!, por el alcohol.

(He ahí su retrato en negativo).

A ratos parpadeo en el aire la ilusión de que ya se aproxima a nuestra mesa… y el camarero pregunta, solícito, ¿qué desean ustedes…? Yo respondo: la cuenta, por favor.

Guillermo Prieto

Me gusta ver peinados de mujeres. Allí está la clave de toda la seducción femenina.

Me encanta ver cómo se pueden pasar horas haciendo un peinado bien prolijo y tirante, salvo por ése delgado mechón de pelo suelto, cerca de la nuca.

Podrá parecer una casualidad, pero no lo es. Ése mechón es el arma letal. Atrae la mirada justo hacia allí, haciendo casi irresistible luego, recorrer los detalles de la piel del cuello hasta la oreja y después hacia abajo.

Muchas mujeres desconocen dicha arma, otras, más por intuición que por sabiduría ancestral, la utilizan con gracia. A ellas se las reconoce de inmediato, porque además, suelen sonreir…

Sería a todo dar que la vida no se nos hiciera vieja, pero de repente amanecen los días todos arrugados. Las horas se apeñuscan y se van de un jalón las dos, las tres, las cuatro, y sin darnos cuenta ya anocheció; y una hí metido entre la vida amarillenta y desgastada, con un montón de minutos inservibles en los que no sucede nada porque ya sucedió. Y es que a veces nos toca una vida de segunda mano que otros ya vivieron. En la mía ya alguien me ganó ser torero, otro se casó con la mujer que yo quería, uno más se hizo rico con mi trabajo y hubo hasta quien se murió por mí. Así que no me dejaron nada por hacer. Y la vida cava vez más reseca y carcomida. Hay semanas que empiezan y no termitan; se repiten los domigos todos los días porque no tienen fuerzas para hacerse lunes. Y si acaso lo logran, comienzan a las seis de la tarde, cuando ya el sol se está poniendo y las mujres tapan a los pájaros y los viejos recuerdan a sus muertos. Ni modo, a algunos nos toca vivir con la vida toda manoseada por los demás; yo no sé como le hacen para llegar los primeros y estrenarla. La única ocasión que yo vi amanecer estaba nublado y ni los gallos cantaron, así que me volví a dormir hasta que mi patrona se dio cuenta y me corrió. Le quise explicar y se hizo la desentendida. POr eso digo que la vida se parece a mi patrona, pasa frente a nosotros sin vernos ni oírnos, sin detenerse. Y la vemos alejarse sin vivirla. Yo llevo mucho tiempo viéndola pasar y cada año la noto más lejana, más llena de gente que no encuentra la salida. Y cómo no, si a estas alturas, cualquier fin de semana, de mes o de año, se junta con el fin de siglo. Pinche vida, y luego no queremos que esté vieja.

Martha Cerdal