¡No te tengo Miedo!

Porque el miedo no hace más que paralizarnos, he aquí un lugar donde dejarlo de lado...

Podés averiguar un poco más acerca de mi, dejarme tu pregunta, o empezar a explorar lo que hay por estos lados:
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Posts tagged "literatura"

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

fragmento “Los Amorosos”, Jaime Sabines

via cartasperdidas

touché

Amor I

A ella le gusta el amor. A mí no. A mí me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y otro equivocado. Somos felices.

Amor II

Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor. Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.

vía inesol


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Mar adentro - Poema -

Alejandro Amenabar & Carlos Nuñez

Por favor, tomen un minuto de su tiempo y escuchen. Es muy hermoso. Dedicado a mi amor :D (ustedes dedíquenlo a quien quieran)

Estoy en el merendero. Espero al mariscal que no vendrá, porque está muerto: mi tío Carlos Javier (mi TIto, como le decía cuando aún no existía una Yogoslavia en mi pequeño mapa). No era medio hermano de mi madre. No tocaba la guitarra ni el “tres”, ni era odontólogo, ni tenía tantos y tantos amigos, ni fue dueño, sucesivamente, de muchos automóviles. No, no murió de cirrosis hepática, ¡quién ha dicho!, por el alcohol.

(He ahí su retrato en negativo).

A ratos parpadeo en el aire la ilusión de que ya se aproxima a nuestra mesa… y el camarero pregunta, solícito, ¿qué desean ustedes…? Yo respondo: la cuenta, por favor.

Guillermo Prieto

Yo viví en la dulce y perpetua espera del azar. Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad, se anticipa al gozo.
André Gide

Sería a todo dar que la vida no se nos hiciera vieja, pero de repente amanecen los días todos arrugados. Las horas se apeñuscan y se van de un jalón las dos, las tres, las cuatro, y sin darnos cuenta ya anocheció; y una hí metido entre la vida amarillenta y desgastada, con un montón de minutos inservibles en los que no sucede nada porque ya sucedió. Y es que a veces nos toca una vida de segunda mano que otros ya vivieron. En la mía ya alguien me ganó ser torero, otro se casó con la mujer que yo quería, uno más se hizo rico con mi trabajo y hubo hasta quien se murió por mí. Así que no me dejaron nada por hacer. Y la vida cava vez más reseca y carcomida. Hay semanas que empiezan y no termitan; se repiten los domigos todos los días porque no tienen fuerzas para hacerse lunes. Y si acaso lo logran, comienzan a las seis de la tarde, cuando ya el sol se está poniendo y las mujres tapan a los pájaros y los viejos recuerdan a sus muertos. Ni modo, a algunos nos toca vivir con la vida toda manoseada por los demás; yo no sé como le hacen para llegar los primeros y estrenarla. La única ocasión que yo vi amanecer estaba nublado y ni los gallos cantaron, así que me volví a dormir hasta que mi patrona se dio cuenta y me corrió. Le quise explicar y se hizo la desentendida. POr eso digo que la vida se parece a mi patrona, pasa frente a nosotros sin vernos ni oírnos, sin detenerse. Y la vemos alejarse sin vivirla. Yo llevo mucho tiempo viéndola pasar y cada año la noto más lejana, más llena de gente que no encuentra la salida. Y cómo no, si a estas alturas, cualquier fin de semana, de mes o de año, se junta con el fin de siglo. Pinche vida, y luego no queremos que esté vieja.

Martha Cerdal

Érase un animal sangrante y dulce de rostros numerosos de cuyas heridas manaba la música y el sudor sangraba en sus deslices.
Cuántos adverbios y adjetivos atrapara su estela, la envolvente
Mala vida la suya mal sosiego su terquedad.
Oh instrumentos de viento donde se agitan los pezones aullados, ululados a la luz de una música china
galpones desfondados donde no halló resuello la virtud estambres desprolijos.
Érase y érase : galanes rubios arrastraron como estandarte su fulgor pisándole los flecos Érase un animal atado y turbio de fervientes desdichas alimentado por el polvillo de los rubíes y el sonido de las colinas.
Néstor Perlongher
Alegre juventud, ven hacia aquí
y mira la mañana abierta,
imagen de la verdad recién nacida.
William Blake