¡No te tengo Miedo!

Porque el miedo no hace más que paralizarnos, he aquí un lugar donde dejarlo de lado...

Podés averiguar un poco más acerca de mi, dejarme tu pregunta, o empezar a explorar lo que hay por estos lados:
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Ascension

Una composición interesante de imágen y sonido hecha por Chris Lavelle.

Utimamente tengo éste tipo de cosas en mi cabeza, atormentando dulcemente mis minutos de existencia.

Taxi Taxi - Fifty Three

No los había escuchado nunca. Ahora estoy buscando qué más hay de ellos por ahí. El video es hermoso y la música… sólo escuchen, vean y me dicen después qué les parece.

Website de la banda

Carmina Burana

Cada verano, en muchas salas de conciertos, se interpreta sistemáticamente la composición de Orff, que debe ser uno de los temas de música clásica más populares entre el gran público. Hace un mes, por ejemplo, los Cármina Burana fueron interpretados en el Auditorio Nacional, a cargo de 465 participantes aficionados, en uno de esos estupendos “conciertos participativos” que permiten a la gente de la calle codearse por una vez con las grandes Orquestas y Coros. Uno de esos participantes aficionados me contó ayer fascinado su experiencia.

Lo normal, cuando alguien se refiere a la formidable obra de Carl Orff, es que pronuncie el título como si estuviese hablando de una señora llamada Carmen o Carmina, y apellidada Burana, o bien, originaria de Bura, (esté donde esté Bura).

En realidad, Cármina Burana, con acento en la primera a , significa Canciones o Versillos de Bayern. Carmina es el plural de “carmen”, canto, o embrujo. Y Burana es la forma latina del topónimo relacionado con ese pueblecito alemán, cercano a Munich, la localidad de Bayern o Beuern, enclave de la famosísima abadía benedictina bávara de San Benedicto, el Benediktebeuern o Bura Sancti Benedicti fundado en 740 (no es casualidad que el Papa actual, que es bávaro, haya tomado el nombre del San Benedicto).

Allí, en el Monasterio de Bayern, en la Bura de San Benedicto, el investigador Johann Andreas Schmeller encontró en 1847 un códice del siglo XIII con 315 poemas escritos sobre 112 folios de pergamino.  La mayoría de los poemas (228 del total) no tenían un componente religioso, sino más bien al contrario. Solo 86 composiciones, las Carmina Divina, tenían un argumento moralístico sacro, y probablemente son un añadido del siglo XIV. Uno de estos poemas morales es el que se ha hecho famoso con la música tremenda de Orff, el Dies Irae (O fortuna, etc…)

La verdad es que casi todos los poemas que encontró Schmeller en la Abadía eran más bien festivos o incluso blasfemos. El número 10 dice “La muerte ya reina sobre los prelados que no quieren administrar sacramentos sin recompensa, son ladrones y no apóstoles y destruyen la ley del Señor”. El número 11 dice, “En la Tierra, en estos tiempos, el dinero es el rey absoluto…la venal curia Papal es es insaciable”.

Los poemas fueron escritos por algunos de aquellos “clérigos vagabundos”, “clérigos montaraces” o simplemente “goliardos”. Clérigos un tanto salidos de madre, que eran seguidores de Pedro Abelardo (alias “Golia”), aquella especie de obispo alternativo enfrentado a la ortodoxia de Bernardo de Claraval.

En cuanto a la palabra Carmina, proviene de “carmen” que es el término latino para “canto” o “embrujo”. Carmen deriva de “cantare”, a través de una deformación de “canimen” en “carmen”, que es mucho más fácil de pronunciar y eufónico. El “carmen” latino, se usaba a menudo en su acepción de maldición o embrujo verbal, tanto al menos como en el puro sentido de canción o verso. Carmen es precisamente la palabra latina que da origen al francés “charme”, embrujo, o incluso “chantage”. También tiene la misma raíz indoeuropea (kan) que está en el origen de nuestro “vaticinio”, “engatusar” o “incentivo”.

Lo que no hay que hacer es confundir este “carmen” latino, con el “carmen” de los árabes (los jardincillos granadinos por ejemplo). La bella palabra de origen semita “Carmen” se deriva de la raíz “karm”, jardín, que es la que está en el origen de la denominación de los monjes carmelitas, por el Monte Carmelo-Karm-El, o Jardín de Dios, esto es, el promontorio marino donde vivía el profeta Elías y donde se establecieron los primeros monjes de la Orden, los cuales veneran la estatua de la Estrella del Mar, esto es la Virgen del Carmelo, que es la que da origen al nombre de mujer Carmen y que es la patrona de los marinos).

En fin, todo este largo y farragoso camino para dejar claro que nada que ver los Carmina Burana con ninguna señora llamada Carmen o Carmina. Pero es que no hay altura sin cuesta, y hace tiempo que tenía yo ganas de despejar este divertido enredo entre carmina y cármenes.

Y le brindo gustoso toda esta información al lector, que le será muy útil en cualquiera de las veladas de este estío, cuando alguien le comente que ha escuchado una bella interpretación de los tremendos Carmina Burana de Orff. Estos datos que humildemente aporto, le podrán dar al lector muchísimo juego, porque le permitirán derivar a su gusto y conveniencia la conversación, hacia Bernardo de Claraval, los Goliardos, el Bayern de Munich, el Papa Ratzinger o incluso la dureza de la vida marinera. Eso es mucha flexibilidad. Y la flexibilidad es otra forma de definir la vida.

Joloudi

Pocas veces he leído una explicación tan didáctica sobre Carmina Burana. Para quienes alguna vez participamos de ella (yo canto en un coro), tiene un encanto especial. Me encanta la ironía y el doble sentido, incluso el morbo de utilizar coros infantiles para cantar ciertas partes…

Carmina Burana

Cada verano, en muchas salas de conciertos, se interpreta sistemáticamente la composición de Orff, que debe ser uno de los temas de música clásica más populares entre el gran público. Hace un mes, por ejemplo, los Cármina Burana fueron interpretados en el Auditorio Nacional, a cargo de 465 participantes aficionados, en uno de esos estupendos “conciertos participativos” que permiten a la gente de la calle codearse por una vez con las grandes Orquestas y Coros. Uno de esos participantes aficionados me contó ayer fascinado su experiencia.

Lo normal, cuando alguien se refiere a la formidable obra de Carl Orff, es que pronuncie el título como si estuviese hablando de una señora llamada Carmen o Carmina, y apellidada Burana, o bien, originaria de Bura, (esté donde esté Bura).

En realidad, Cármina Burana, con acento en la primera a , significa Canciones o Versillos de Bayern. Carmina es el plural de “carmen”, canto, o embrujo. Y Burana es la forma latina del topónimo relacionado con ese pueblecito alemán, cercano a Munich, la localidad de Bayern o Beuern, enclave de la famosísima abadía benedictina bávara de San Benedicto, el Benediktebeuern o Bura Sancti Benedicti fundado en 740 (no es casualidad que el Papa actual, que es bávaro, haya tomado el nombre del San Benedicto).

Allí, en el Monasterio de Bayern, en la Bura de San Benedicto, el investigador Johann Andreas Schmeller encontró en 1847 un códice del siglo XIII con 315 poemas escritos sobre 112 folios de pergamino. La mayoría de los poemas (228 del total) no tenían un componente religioso, sino más bien al contrario. Solo 86 composiciones, las Carmina Divina, tenían un argumento moralístico sacro, y probablemente son un añadido del siglo XIV. Uno de estos poemas morales es el que se ha hecho famoso con la música tremenda de Orff, el Dies Irae (O fortuna, etc…)

La verdad es que casi todos los poemas que encontró Schmeller en la Abadía eran más bien festivos o incluso blasfemos. El número 10 dice “La muerte ya reina sobre los prelados que no quieren administrar sacramentos sin recompensa, son ladrones y no apóstoles y destruyen la ley del Señor”. El número 11 dice, “En la Tierra, en estos tiempos, el dinero es el rey absoluto…la venal curia Papal es es insaciable”.

Los poemas fueron escritos por algunos de aquellos “clérigos vagabundos”, “clérigos montaraces” o simplemente “goliardos”. Clérigos un tanto salidos de madre, que eran seguidores de Pedro Abelardo (alias “Golia”), aquella especie de obispo alternativo enfrentado a la ortodoxia de Bernardo de Claraval.

En cuanto a la palabra Carmina, proviene de “carmen” que es el término latino para “canto” o “embrujo”. Carmen deriva de “cantare”, a través de una deformación de “canimen” en “carmen”, que es mucho más fácil de pronunciar y eufónico. El “carmen” latino, se usaba a menudo en su acepción de maldición o embrujo verbal, tanto al menos como en el puro sentido de canción o verso. Carmen es precisamente la palabra latina que da origen al francés “charme”, embrujo, o incluso “chantage”. También tiene la misma raíz indoeuropea (kan) que está en el origen de nuestro “vaticinio”, “engatusar” o “incentivo”.

Lo que no hay que hacer es confundir este “carmen” latino, con el “carmen” de los árabes (los jardincillos granadinos por ejemplo). La bella palabra de origen semita “Carmen” se deriva de la raíz “karm”, jardín, que es la que está en el origen de la denominación de los monjes carmelitas, por el Monte Carmelo-Karm-El, o Jardín de Dios, esto es, el promontorio marino donde vivía el profeta Elías y donde se establecieron los primeros monjes de la Orden, los cuales veneran la estatua de la Estrella del Mar, esto es la Virgen del Carmelo, que es la que da origen al nombre de mujer Carmen y que es la patrona de los marinos).

En fin, todo este largo y farragoso camino para dejar claro que nada que ver los Carmina Burana con ninguna señora llamada Carmen o Carmina. Pero es que no hay altura sin cuesta, y hace tiempo que tenía yo ganas de despejar este divertido enredo entre carmina y cármenes.

Y le brindo gustoso toda esta información al lector, que le será muy útil en cualquiera de las veladas de este estío, cuando alguien le comente que ha escuchado una bella interpretación de los tremendos Carmina Burana de Orff. Estos datos que humildemente aporto, le podrán dar al lector muchísimo juego, porque le permitirán derivar a su gusto y conveniencia la conversación, hacia Bernardo de Claraval, los Goliardos, el Bayern de Munich, el Papa Ratzinger o incluso la dureza de la vida marinera. Eso es mucha flexibilidad. Y la flexibilidad es otra forma de definir la vida.

Joloudi

Pocas veces he leído una explicación tan didáctica sobre Carmina Burana. Para quienes alguna vez participamos de ella (yo canto en un coro), tiene un encanto especial. Me encanta la ironía y el doble sentido, incluso el morbo de utilizar coros infantiles para cantar ciertas partes…

A Space Odyssey

Lo hizo el loco de @nicolasprieto utilizando TwitPaint. Hay gente con talento dando vueltas…

Forget

Hermoso video para la canción “Forget” de Vania and The Master. Se ve y se oye muy bien.

Render [Video de Bruna De Araujo]

Me gusta cuando el arte se fusiona con las nuevas tecnologías para lograr una estimulación de todos los sentidos. Aquí van a ver un muy buen uso de la coreografía de luces y colores más el movimiento propio de la bailarina (que es MUY buena). A eso agreguen excelente música y obtienen un espectáculo digno de ver una y otra vez.