¡No te tengo Miedo!

Porque el miedo no hace más que paralizarnos, he aquí un lugar donde dejarlo de lado...

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El martes pasado tuve la oportunidad de asistir a una conferencia que impartía Esperanza Puente Redondo, portavoz de la Fundación RedMadre, en la Sede de la Obra Social de Caja Cantabria, en Santander claro, en la que la conferenciante contó su experiencia tras sufrir un aborto provocado hace ya más de 20 años. Fue duro lo que dijo alli.

Tuve la oportunidad, hasta ahora nunca lo había oído tan claramente explicado, de saber que es el síndrome post-aborto. Algo que más o menos puedes imaginarte, pero oirlo desde la experiencia personal de una mujer que ha pasado por ello es muy duro y educativo a la vez.

Duro, por que la mujer sufre una intensa bajada de su autoestima; pesadillas recurrentes con bebes despedazados (y claro, como bien nos recordó la conferenciante, no te imaginas un bebe de 3 meses, que no lo has visto nunca, sino como los recien nacidos); se autolesiona, no cortándose ni nada parecido, sino obligándose a ver bebes continuamente. También pueden caer en la promiscuidad (o todo lo contrario), buscando de forma enfermiza quedarse embarazada (y lo más probable es que repita abortos…). Finalmente, puede caer en un estado de ira que desemboque en violencia.

Aborto en Uruguay #1Image by Libertinus via Flickr

Educativo, por que, desde mi punto de vista, cuanto más y mejor sepamos todo esto será mejor para toda la sociedad. He leido un artículo (creo que en la edición de Cantabria de El Mundo) a propósito de esta conferencia en el que decían que el 85% de las mujeres que tenían previsto abortar se replantean su decisión tras recibir información.

Y este es el punto en el que se debería plantear batalla: información, información, información. Real, buena y buena y real. En esto hay que insistir. Como explicó Esperanza Puente, está cientificamente demostrado desde hace muchos años (desde la década de 1960, creo) que la célula resultante de la union óvulo-espermatozoide es genéticamente única, jurídicamente el aborto no es un derecho (no lo reconoce ninguna legislación), el problema esta en “lo-social”: lo pro-aborto goza de enorme apoyo financiero, mediático e institucional (hasta la ONU veta sistemáticamente todo lo que no sea favorecer el aborto, algo que no me sorprendió en absoluto, la verdad).

La cuestión desinformativa llega hasta extremos ridículos: hemos odio muchas veces eso de que no es más que retirar un tejido, pero todo el mundo sabe de que se embaraza una mujer cuando se embaraza. Y también roza límites peligrosos: los consetimientos informados (que hay que firmar siempre que se vaya a sufrir una intervención) suelen ser incompletos y, por tanto, podrían ser ilegales (no informan de todos los efectos y consecuencias de la intervención); los exámenes, supuestamente psiquiátricos (supuestamente, por que los psiquiatras no recomiendan un aborto como solución a situaciones, digamos sólo tensas), han llegado a hacerse por trabajadores o asistentes sociales. Nos contó Esperanza Puente que ha conocido casos de mujeres que, ya en la clínica, cambiaron de opinión y, al haber ya firmado el consentimiento informado, fueron sedadas e intervenidas… Sin más comentarios.

Y, como lo más importante, espero haberlo dejado claro, es la información, esta es mi contribución a que pueda haber más luz. —-> rmonterosainz

Gracias por compartir tu experiencia. Coincido contigo, muchas veces se habla de aborto como si fuera quitarse un cancer… terrible.