Como ustedes saben, soy la orgullosa dueña de una mini-notebook Zephyrus en la que instalé Archlinux.
Desde que retomé el cursado, llevo conmigo a mi Zephyrus. Ayer, mientras tomaba apuntes un compañero me dijo: “¡Hey! ¡Qué bueno eso! (señalando mi escritorio) ¿Qué es? no tiene pinta de windows.”

Tenía mi pie para explicarle lo que es linux y el software libre. Cuando le comenté que lo que veía era linux me miró como extrañado y con toda su sinceridad me dijo: “Pero yo pensé que linux era feo” . Otra vez nos topamos con la idea generalizada de que linux es una consola de letras verdes sobre fondo negro y nada más.
Me tomé mi tiempo para explicarle qué es un entorno de escritorio y la flexibilidad de linux para adaptarse a todas las necesidades.
De su parte, las preguntas de siempre:
Pacientemente respondí a todas las preguntas y hasta lo convencí de que linux puede ser perfecto para él y su adaptación muy sencilla, puesto que el uso que pretende darle a su pc no precisa de software específico, sino los usos comunes y básicos de escritorio. Conclusión: me espera un día de estos para que lo ayude a instalar alguna distro.
Todo esto gracias a que mantuve “bonito” mi escritorio.
Muchas veces me preguntaron por qué ponía tanto esfuerzo en el eye-candy, he aquí una de las razones: sirve para tentar a otras personas a probarlo y derribar mitos.
Sé que habrá muchos que me dirán que los aspectos principales de linux no pasan por lo estético sino por las características del soft, pero seamos sinceros: todo entra por los ojos y la primera impresión a veces es determinante.
Es por esto que animo a todos mis amigos usuarios de linux a que traten de tener un entorno de escritorio funcional y bonito. Nunca se sabe quién va a mirar nuestra pantalla y con algo de suerte quizás animemos a alguien a dar el siguiente paso.
La configuración que ven en el screenshot es la misma que subí hace un par de días, con un wallpaper nuevo que encontré aquí.