“Mind Control” is now available as a print in my shop.
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si,pasa que no tengo internet en casa (pronto tendre) asi que aprovecho cada vez que puedo para actualizar y que los que pasen no se aburran de ver...
(via: gofuckingnuts)
esde el punto de vista del taoismo, la persona es una unidad, nuestro cuerpo manifiesta lo que siente nuestro espíritu.
Ésto es fácil de comprobar: cuando estamos tristes o asustados, nuestra actitud corporal tiende a adoptar una posición de protección frente a la amenaza externa. Tomamos por ejemplo la posición de bolita en un rincón, o en un caso menos extremo, nos sentamos encorvados y con los hombros hacia adelante, todo contracturado en el trabajo, rogando que a nadie se le ocurra preguntarnos nada, porque responderemos con un hilo de voz…
En cambio, cuando estamos felices o contentos por algo, nuestra postura es completamente diferente. Caminamos erguidos con la vista al frente, nuestra voz suena fuerte. Nuestros ojos brillan. Nos mostramos más enérgicos.
Ése es el proceso que se dá desde el espíritu hacia el cuerpo. Ahora bien, con un poco de práctica, podemos lograr modificar nuestra situación interna desde el exterior.
Un pequeño ejercicio: - respira profundo, con el tipo de respiración diagfragmática (lleva el aire hacia la base de los pulmones). - cambia tu postura física. Si estás sentado, trata de sentarte hacia el fondo de la silla y enderezar la columna. Si te cuesta, pensa que hay un hilo invisible tirando desde la coronilla de tu cabeza hacia el techo. Cada vez que descubras que te volviste a encorvar, vuelve a la posición ideal. - Lo más importante: sonreir. Recordá que estamos tratando de influir en nuestro ánimo desde afuera hacia adentro. Puede costar al principio, pero el éxito está casi garantizado. Si sonreis, es probable que alguien más te devuelva una sonrisa, eso también influye en nuestro ánimo.
Al principio puede que se sientan un poco tontos, pero se los garantizo, al poco tiempo de tomar ésta actitud, van a sentir un cambio en ustedes mismos y en su entorno. Recuerden que lo que hacen influye en el entorno, tanto la felicidad como la tristeza “son contagiosas”. ¿Qué es lo que queremos contagiar? Yo elijo contagiar alegría, por más que cueste…