¡No te tengo Miedo!

Porque el miedo no hace más que paralizarnos, he aquí un lugar donde dejarlo de lado...

Podés averiguar un poco más acerca de mi, dejarme tu pregunta, o empezar a explorar lo que hay por estos lados:
Últimos Comentarios
Recent Tweets @nttm
Me gusta...

Un chimpancé, para alertar a sus cachorros contra la avaricia, les contaba el cuento de La Gallina de los Huevos de Oro.

—Uno de los nuestros -contaba el viejo chimpancé a la luz de la luna-, poseía una gallina que daba huevos de oro. Todos los días la gallina depositaba en su mano un redondo y luminoso huevo de oro. Pero aquel chimpancé dueño de la gallina era avaro y ambicioso, y no pudiendo esperar su huevo diario, despanzurró a la gallina, esperando encontrar en su interior un tesoro. ¿Y qué econtró? Nada. Las entrañas de una gallina común y corriente. Y la gallina así sacrificada ya no le dio huevos de horo ni huevo alguno. A eso nos lleva la avaricia y la ambición.

—Oh -dijo el mayor de sus cachorros-. Ofendes la inteligencia de nuestra especie. ¿Realmente crees que aquél chimpancé despanzurró a la gallina para encontrar un tesoro? ¿CUánto oro puede caber en el interior de una gallina? No mucho. Ni siquiera tanto como el que ya había jugnado diariamente seguiría juntando. No. No la mató por ambición ni por avaricia. La mató por curiosidad. Quería saber qué extraño truco provocaba ese fenómeno de donde provenía la magia. Abrió la gallina para descubrir el misterio. ¿Y, para un cerebro inquieto, no vale la resolución de un enigma un huevo de oro diario?

El viejo chimpancé calló, y ermaneció en silencio el resto de la noche, escuchando a sus cachorros y quitándose los piojos. Desde esa noche, sólo los humanos cuentan la vieja historia de la gallina de los huevos de oro.

Marcelo Birmajer